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China celebra el lanzamiento de su satélite número 170, pero guarda silencio sobre los nuevos programas de espionaje.

Se sospecha que muchos de los satélites han sido lanzados por razones militares encubiertas en lugar de las explicaciones científicas o comerciales que dio el gobierno.

El lanzamiento este mes de un satélite de comunicaciones de alto rendimiento, el Shijian-13, ha llevado a 170 el número de satélites chinos en órbita alrededor de la Tierra.

La industria aeroespacial de China está haciendo gala de esa hazaña aunque el gobierno chino no lanzó su primer satélite, el Dongfanghong (Oriente Rojo), hasta la década de 1970.

El satélite de alta órbita ha realizado una prueba de comunicación láser entre el cielo y la tierra de alta velocidad bidireccional, la primera de este tipo que se realiza en el mundo.

El Shijian-13 también tiene una capacidad de 26 haces de usuario para cubrir zonas remotas de China y permitir el aprendizaje a larga distancia y las comunicaciones de emergencia.

La próxima generación de la serie tendrá una capacidad de 500 Gbit/s.

En 2016, el primer satélite cuántico del mundo, apodado “Micius” en honor a un antiguo científico chino, fue puesto en órbita sobre un cohete Long March 2-D para establecer comunicaciones cuánticas 100% seguras y “a prueba de piratería” transmitiendo claves “irrompibles” desde el espacio al suelo y viceversa.

Sin embargo, lo que los medios de comunicación estatales chinos no pregonarán demasiado es la red de satélites espía que ha estado espiando a sus rivales desde hace tiempo, con un nuevo lanzamiento que será enviado al espacio este mes en uno de los tres lanzamientos que realizarán en cuatro días.

La agencia oficial de noticias Xinhua, dijo que el nuevo satélite, Yaogan, está diseñado para la teledetección de los recursos de la tierra. Tiene tecnología que analizará la vegetación, el agua, las superficies impermeables, los nutrientes y el suelo.

Shijian-13

También se ha informado que Beijing planea construir satélites de reconocimiento de “imágenes fantasma” que les permitirán rastrear todos los aviones militares estadounidenses utilizando el sol y rayos láser especiales, como los bombarderos de sigilo B-2 Spirit que llevan a cabo misiones nocturnas, además de los bombarderos.

Actualmente, son los únicos aviones que pueden atacar objetivos enemigos sin ser captados por el sistema de radar de un enemigo.

El marcado ascenso de las tecnologías espaciales chinas y la evasiva divulgación del desarrollo y los lanzamientos animaron a Eric Schmidt, director de la empresa matriz de Google, Alphabet, a dar la voz de alarma a principios de este mes.

Hablando sobre si Estados Unidos o China tendrían más poder tecnológico en la industria espacial e inteligencia artificial, Schmidt dijo: “La respuesta es bastante simple. Para el año 2020 se habrán puesto al día. Para 2025 serán mejores que nosotros. Y para 2030 dominarán”.

 

 

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