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China se prepara para lanzar el satélite de retransmisión Chang’e-4 el 21 de mayo.

China está lista para lanzar el próximo lunes 21 de mayo, un satélite de retransmisión que sirva para el planeado aterrizaje suave en el extremo lunar a finales de este año.

Chang’e-4 es la copia de seguridad de la misión Chang’e-3 que a finales de 2013, puso un módulo de aterrizaje y un rover en la zona Mare Imbrium. Tras ese primer éxito, todas las naves lunares han sido reorientadas en lo que será el alunizaje pionero en el lado más alejado de la luna.

Esta lejana zona de la Luna no mira hacia la Tierra ya que el período orbital coincide con su fase de rotación, por lo que se requiere un satélite de retransmisión para facilitar las comunicaciones.

El lanzamiento del satélite se llevará a cabo en el Centro de Lanzamiento de Satélites de Xichang en el sudoeste del país, mediante un cohete Long March 4C, con una apertura para la ventana de lanzamiento de tres días a partir del 21 de mayo.

El satélite de relevo, recientemente llamado Queqiao o Puente de la Urraca, recibe este nombre por un cuento tradicional chino, orbitará alrededor del punto de Lagrange a unos 65.000 kilómetros más allá de la luna, para ser visible en todo momento tanto para las estaciones terrestres de la Tierra como para el módulo de aterrizaje y el rover en el lejano lado lunar.

Su función principal será retransmitir telemandos desde el suelo a la nave espacial lunar Chang’e-4 y transmitir datos y telemetría a la Tierra a través de la banda S, mientras usa la banda X para comunicarse con el módulo de aterrizaje y el móvil.

Si el lanzamiento y puesta en marcha del satélite de retransmisión, procede según lo planeado, el módulo de aterrizaje y el rover serán lanzados por un Long March 3B desde Xichang unos seis meses después, quizá en noviembre o diciembre.

Para Ian Crawford, profesor de ciencia planetaria y astrobiología en Birkbeck, Universidad de Londres, la misión de conseguirse será “una empresa tremenda, ya que sería la primera vez que una nave espacial aterriza con éxito al otro lado de la luna”.

Se espera que el aterrizaje se dirija al cráter de Von Kármán dentro de la cuenca del Polo Sur-Aitken, aunque los científicos chinos no han concretado finalmente el sitio de llegada.

La cuenca del polo sur de Aitken es, según Crawford, un objetivo científico de alta prioridad para la exploración, que potencialmente ofrece perspectivas únicas sobre la formación de la luna y la historia del sistema solar.

Objetivos de la astronomía

El satélite de retransmisión, desarrollado por la Academia de Tecnología Espacial de China, también llevará el Explorador de baja frecuencia de los Países Bajos y China (NCLE), un experimento de exploración astronómica de baja frecuencia basado en el espacio que intentará detectar señales de radio de la oscuridad cósmica, antes de la emisión de la luz por las primeras estrellas en el universo.

La radioastronomía por debajo de 30 MHz solo puede transportarse fuera de la ionosfera terrestre, y la posición del satélite más allá de la luna le permitirá tener una visión única de esta región en gran medida inexplorada del espectro electromagnético, con mínima interferencia de la Tierra.

El profesor Heino Falcke de la Universidad de Radboud en los Países Bajos y parte del equipo del NCLE  no quiere poner el listón demasiado alto para este intento de captar una señal cósmica de la edad oscura. Podría poner un límite superior a la señal y se espera que sea instructivo para futuras misiones espaciales de astronomía de baja frecuencia.

Junto con su objetivo principal, el NCLE también tendrá como objetivo caracterizar el fondo galáctico y medir las emisiones del Sol y de Júpiter, así como medir la estela del viento solar detrás de la luna.

Falcke añade que tener listo el instrumento a tiempo e integrado en la nave espacial fue un “viaje al límite”, con la llamada de participación internacional para el Chang’e-4 en 2015, y el equipo holandés necesitó desarrollar su propia antena desde cero, debido a las regulaciones del ITAR que limitan las exportaciones a China.

La antena solo se espera que se despliegue para su uso en algún momento a lo largo de 2019, después de la misión principal del Chang’e-4, con el rover que tiene un tiempo de operación diseñado de tres meses en la superficie lunar.

El lanzamiento de mayo también incluirá dos micro satélites, denominados Longjiang-1 y 2 y que significan “río del dragón”, que fueron desarrollados por el Instituto de Tecnología de Harbin (HIT) en la provincia nororiental de Heilongjiang.

El par llevará receptores sincronizados para astronomía de baja frecuencia y experimentos de interferometría de referencia y operarán en una órbita lunar altamente elíptica. También estarán disponibles para pruebas de radioaficionados, con uno de los dos satélites de 45 kilogramos y 50x50x40 centímetros que también llevará una cámara micro óptica desarrollada por  Arabia Saudita en la Ciudad Rey Abdulaziz de Ciencia y Tecnología (KACST).

El lanzamiento de este mes será la quinta misión lunar de China, después del lanzamiento de dos orbitadores, Chang’e-1 y Chang’e-2 en 2007 y 2010 respectivamente, además del Chang’e-3 en 2013, y la sonda Chang’e-5 T1 en 2014, que voló alrededor de la luna y regresó para probar la reentrada a la Tierra en un retorno lunar planeado. La siguiente misión de muestra completa, Chang’e-5, se espera que tenga lugar en 2019.

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